viernes, 7 de septiembre de 2007

Dragonzakura


Este es el primer dorama que he visto desde hace bastante tiempo y la sensación final que me ha quedado ha sido
agridulce. Por un lado me ha tenido pegado al televisor durante 4 días, poniéndome en difíciles tesituras tales como "buff, ya son las doce... pero a ver quién no ve un capitulito más... mira que mañana hay que levantarse pronto...". Por otro lado no me ha acabado de convencer del todo la trama y al acabar la serie, a diferencia de otras veces, no he sentido ningún deseo de ver una segunda parte.


La serie trata de Sakuragi Kenji, un abogado ex miembro
de una banda de motoristas, que no tiene demasiado éxito en su trabajo y que decide jugarse el todo por el todo para dar un giro a su situación. Su único caso en mucho tiempo es un colegio sin ningún prestigio y en quiebra técnica, que está a punto de cerrar. El plan consiste en dar prestigio al colegio y conseguir alumnos y financiación para los años siguientes por el expeditivo método de coger un puñado de estudiantes mediocres y, en sólo un año, conseguir que pasen el examen de ingreso en Todai (la universidad más prestigiosa de japón).

Lo que realmente es diferente en este dorama respecto al resto de temática de instituto es que los alumnos se dedican a.. ¡¡estudiar!! O_O.
Sin duda es el primer dorama que veo en el que la trama central gira sobre los
alumnos estudiando y la efectividad de distintos métodos de estudio.


Empecé a ver el dorama sin saber de qué iba (me gusta ver las cosas sin ideas preconcebidas) y nada más empezar y ver
caminando a Sakuraji por el instituto pensé que iba a ser una copia de Onizuka. Pero nada más lejos de la realidad. Sakuraji da la imagen durante
todo el dorama de ser una persona fría, que no se deja dominar por las emociones y que no se desvía en ningún momento de su objetivo. Su método para motivar y hacer avanzar a sus alumnos consiste en enfrentarles con la realidad soltándoles verdades crudas, directas y sin tapujos, y esperar que el shock resultante les haga reaccionar.
Lo que engancha de la personalidad de Sakuraji es su inquebrantable seguridad en si mismo y su falta de expresión (el tío mantiene la misma cara durante casi todo el dorama), que te lleva a pensar que siempre va un paso por delante de ti o que lo tiene todo planeado. De hecho una de las cosas interesantes son las apuestas que hace con el resto de personajes. Eso si, no queda claro, ni siquiera al final, si Sakuraji realmente se llega a preocupar por sus alumnos más allá de como un medio para conseguir sus fines, aunque en la escena final se intente dar un paso en esa dirección.

Lo que no me ha gustado de la serie es la machacona insistencia en la idea de que el hecho de ingresar en Todai es
la salvación absoluta, el objetivo al que todo japonés debería aspirar. Lo repiten tanto que llega a cansar. Lo que si han conseguido perfectamente, a mi entender, es hacerte sentir la presión de los exámenes.
El momento más
agónico es cuando van a ver si están admitidos y ¡es que iban viendo números y no llegaban nunca al suyo! dios,que manera de hacer
sufrir al espectador :)



La serie es realista y frustrante, aunque al final intenten dulcificar un poco el tono con un discurso sobre las decisiones de la vida en contraposición a los exámenes. En todo caso a mi no me ha dejado indiferente :) Aún así no llega a tener el ritmo de otras series que me han gustado mucho más, como Great Teacher Onizuka o Gokusen, y es que se hecha de menos un poco más de humor para romper de vez en cuanto la tensión. Incluso en el último episodio me ha parecido ver un pequeño homenaje a gokusen, con ese fight-to! antes de entrar al examen.

En definitiva un buen dorama que te hace meterte en la historia y sufrir con los personajes. Al final se me han
pasado las horas en un suspiro, que es lo que cuenta :D