jueves, 6 de septiembre de 2007

Hajime no Ippo


He de reconocer que tengo debilidad por los animes deportivos, sobre todo los basados en fútbol y baseball. Por eso empecé a ver con cautela este anime basado en el mundo del boxeo... y resultó ser uno de los animes más adictivos y adrenalíticos que he visto nunca.

La historia es sencilla, incluso típica: un chico de instituto introvertido y solitario que un día descubre el boxeo y a partir de ahí su vida cambia completamente.
El chico en cuestión es Makunouchi Ippo, un estudiante huérfano de padre que ayuda a su madre en el negocio familiar de la pesca recreativa. Es extraordinariamente tímido y, como resultado de tener que trabajar, tampoco tiene tiempo para socializar así que no tiene amigos en el instituto. Lo que si tiene de sobra son matones para meterse con él. El caso es que por su carácter, Ippo no es capaz de levantar un dedo para defenderse. Un día, los matones de siempre se están pasando especialmente con él cuando interviene Takamura Mamoru, un boxeador profesional que en ese momento pasaba por allí mientras se entrenaba. Ippo está tan destrozado que se desmaya, así que Takamura decide llevárselo al gimnasio donde entrena hasta que se recupere. Allí Ippo entra por primera vez en contacto con el mundo del boxeo y resulta que el chico tiene facultades...

La serie es totalmente adictiva. Los personajes tienen dos registros: el serio de cuando están peleando o entrenando y el más puro cachondeo el resto del tiempo, de manera que pasas de reírte a ponerte en tensión con cada pelea.. y la verdad es que las peleas lo merecen.

El dibujo cambia con el registro y así, cuando están en plan cachondeo el dibujo es caricaturesco y poco definido, mientras que cuando empiezan los combates cambia totalmente y la definición de los músculos y los movimientos son impresionantes. Además no abusan de efectos especiales e intentan que los golpes puedan ser reales (siempre considerando que se trata de un anime) por lo que aún te metes más en el ambiente.








La serie tiene 76 episodios, una OVA y una película, y lo único que puedo decir es que cuando acabas de verla inmediatamente sientes la necesidad de buscar el manga para ver como continúa la historia. Y es que el anime termina cuando la cosa se está poniendo interesante de verdad. Lo bueno es que hay disponibles scanlations bastante fáciles de encontrar y que van al día con el manga, así que no te quedas con ganas.

Lo único que no me acaba de convencer es la música. Mientras ves la serie no te das cuenta porque acompaña muy bien a la animación, pero si oyes la banda sonora sola es más rara que un perro verde. Menos los temas del opening y el ending y el del climax de los combates, al resto no les encuentro la gracia.

En todo caso, sin duda es uno de los animes deportivos que más me han gustado, junto con Major y Hungry Heart: Wild Striker.